viernes, 8 de mayo de 2009

RESISTIRÉ

Golpea. Realmente golpea. Y fuerte... Y sólo queda recibirlo y enfrentarlo. Así es, mi amiga, y uno espera que no sea por siempre, pero la vida está dispuesta a recordártelo siempre; y vuelve a golpear. Una vez más te muestra sus dos caras, la alegria por los logros, la tristeza por las pérdidas. Pero, amiga mía, uno siempre está preparado. No lo espera, pero no se resigna, no lo intuye o lo posterga, pero imposible ignorarlo, ahí está una vez más, y más fuerte o más despacio te recuerda que ahí está. Y mirá que hiciste cosas para evitarlo, siempre enfrentaste al dolor. Y tuviste ( o tenés ) tus grandes momentos, y reimos juntos o celebraste sola, y calmaste tus ansias y revoleaste todo, pegaste portazos y lloraste como nunca... Pero bueno, acá estamos, como hace treinta años (treinta años!!!!) con toda la carga, con la espalda cascada, pero mirando hacia allá y pensando que vendrá, como hace treinta años, esperando, y tratando de ver que es lo que hay allá... Hay una diferencia, sí, una gran diferencia: los recuerdos.
Tengo algunos que te quiero mostrar. Cierta vez, en una fiesta en tu casa, crucé mi camino con Claudia... que momento terrible, por favor. Ella ahora me recrimina o me observa una actitud que considera inútil de mi parte. Suelo estar, suelo ser oreja para escuchar, suelo ser hombro para llorar, y ella ahora medio se mofa. A esta altura de mi vida, creo que tiene razón!!. Pero no sé si se acuerda de esa noche. Estaba prácticamente destrozada, porque el chico de sus sueños apareció con otra, y con que otra!!. Encima la exhibió, como un trofeo, y ella lloró (nunca delante mío, nunca delante de nadie, pero yo sé que lloró). Quizás no fue así, esto es lo que yo recuerdo que pasó (para eso es un recuerdo, me aclaro). Recuerdo no haberme separado de ella esa noche, hasta que amaneció, que nos fuimos de tu casa, y ella se quedó. Mirá... si no me equivoco... tenía un jardinero, y obviamente, el pelo bien largo.
Te acordás cuando vivías en los monoblocks de San Fernando?. Recuerdo un día en especial, ese día estabas radiante. No pude descifrarte, creo que tengo razón en suponer que tu alegría era totalmente sincera, aún cuando escondiera una frustración. Recordás el día que vendiste tu anillo? Fué como un triunfo (perdón por la palabra), compraste algunas cosas, compraste comida... pero en realidad cortaste con una parte de tu vida. Me mostrabas la mano vacía, como si fuera un logro increible, y aunque recién el tiempo hizo su trabajo y desterró esa etapa, ese fue el comienzo.
Obviamente, recuerdo mucho más cosas, algunas charlas; tus lágrimas, siempre listas; alguna carta; tu admiración, que me avergüenza y agradezco, viajes juntos!!!, el burako, el "atorranto!!"; otras charlas, somos casi familia!!!, jajaja...sí, somos casi familia.
Cargaste con tus hijas, con su educación, con su crecimiento, pero nunca como una carga, y encontraste con quien acompañar tus días... buscaste como esquivar el vacio, en todo sentido, y cuando pudiste, levantaste la cabeza y siempre miraste a todos a la cara. No cualquiera, mi querida amiga, no cualquiera.
Tus hijas... qué soles, eh? Ellas entendieron todo, estoy seguro, lo entendieron todo.
Uno no sabe que va a pasar, si seguirá su camino igual, si podrá reponer energías, si podrá curar heridas, si los que ahora lo acompañan serán los mismos mañana. Si todo será placentero, o si otra vez, el maldito dolor vuelva a golpear, pero bueno, quien lo sabe. Y yo voy a estar acá, eso seguro: varios leeran ésto, y espero que entiendan el cariño y el respeto con que fué escrito. Pero dudo que lo que yo escriba pueda demostrar todo mi cariño y mi respeto.
Para vos, y tu familia, querida amiga Silvia, pero en especial para vos, y para tu corazón.

Claudio Esteban Pantanetti, mayo del 2009




LA CANCION SE MERECIA UN MEJOR VIDEO, PERO NO LO HAY

RESISTIRE
Escrita por M. DE LA CALVA / C.TORO
del disco EN FORMA - 1988"
editado por SONY

Cuando pierda todas las partidas
cuando duerma con la soledad
cuando se me cierren las salidas
y la noche no me deje en paz.

Cuando tenga miedo del silencio
cuando cueste mantenerse en pie
cuando se rebelen los recuerdos
y me pongan contra la pared.

Resistiré para seguir viviendo
me volveré de hierro
para endurecer la piel
y aunque los vientos de la vida soplen fuerte
como el junco que se dobla
pero siempre sigue en pie.

Resistiré para seguir viviendo
soportaré
los golpes y jamás me rendiré
y aunque los sueños se me rompan en pedazos
resistiré, resistiré.

Cuando el mundo pierda toda magia
cuando mi enemigo sea yo
cuando me apuñale la nostalgia
y no reconozca ni mi voz.

Cuando me amenace la locura
cuando en mi moneda salga cruz
cuando el diablo pase la factura
o si alguna vez me faltas tú.

Resistiré para seguir viviendo
me volveré de hierro
para endurecer la piel
y aunque los vientos de la vida soplen fuerte
como el junco que se dobla
pero siempre sigue en pie.

Resistiré para seguir viviendo
soportaré
los golpes y jamás me rendiré
y aunque los sueños se me rompan en pedazos
resistiré, resistiré.

No hay comentarios: